martes, 6 de enero de 2009

Angustias...

Leo, leo, leo. Me informo. Observo horrorizado las imágenes que los medios de comunicación nos hacen llegar desde Gaza.

No puedo soportarlo. Niños desmembrados por las bombas. La angustia de correr en círculos para intentar buscar un refugio para ti y tu familia en un campo de concentración cerrado.

¿Os habeis dado cuenta? Estoy hablando de una guerra de la que los palestinos de Gaza no pueden huir.

En cualquier conflicto, la muerte, la pérdida, el terror, las heridas... Todas están presentes pero siempre queda alguna esperanza de huir de la misma. 

La esperanza de llevarte a los tuyos a otro lugar que no se encuentre acosado por la muerte, por las bombas, por los disparos.

No es este el caso. Estamos tratando a los palestinos como a ratas sin posibilidad de huir de su destino. No conozco ni pretendo conocer una cultura que es tan distinta a la mía. Sin embargo, sí que comprendo la situación de rabia que ha de sufrir un padre que lo ha perdido todo, un hermano que no tiene a quien pedir ayuda o consejo...

Odio, un odio atroz y sin medida. El odio del dolor absoluto. ¿Seremos capaces de sobrevivir a tamaño dolor?

Sinceramente, hoy no lo creo.

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