miércoles, 21 de enero de 2009

Mentiras arriesgadas...

Otra vez Murakami... Pero esta vez no voy a comentar la extrañeza que me produce ser capaz de disfrutar de una lectura cuyo argumento puede catalogarse como irrelevante. Irrelevante como nuestra propia existencia. Lleno de belleza y de miserias que son lo que, a la postre, conforman la vida humana, ¿no?

Casi a punto de finalizar la lectura de la obra de título "Al sur de la frontera, al oeste del Sol" que, como de costumbre, recomiendo a los lectores de este blog, me he dado de bruces con un párrafo que, bajo mi punto de vista, define gran parte de las penurias que sufrimos en la actualidad.

Sin permiso del autor, me permito reproducirlo, como apoyo a mi anterior aseveración:

"Oye Yukiko, a decir verdad, me he hartado de este asunto. Eso es todo. No quiero ganar más dinero en Bolsa. Yo trabajo y me gano el dinero con mis propias manos. Hasta ahora me ha ido bien así. Y hasta ahora tú no has pasado nunca estrecheces, ¿no es así? ¿No es cierto?
- Sí, ya lo sé. Ya sé que haces muy bien tu trabajo. Y yo jamás me he quejado. Te estoy muy agradecida, y te respeto. Pero mi padre lo ha hecho con la mejor intención. Solo quería ser amable contigo.
- Ya lo sé, Yukiko. Pero ¿qué crees que quiere decir "información estrictamente confidencial"? ¿Qué crees que significa lo de "ganaréis dinero con toda seguridad"?
- No lo sé.
- Pues manupulación de la Bolsa -dije-. ¿Comprendes? En una compañía se manipulan las acciones para que den ganancias artificiales y luego se reparten los beneficios. Y ese dinero va a parar a los bolsillos de los políticos o pasa a los fondos de dinero negro de las compañías...

¿Os suena, queridos amigos? Al leer este párrafo que, parece obvio, es producto del ingenio de un novelista y no de un economista experimentado, no pude sino preguntarme si el libro que estaba leyendo había sido publicado durante el último año. La verdad es que no me suelo fijar en este dato cuando adquiero literatura.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando corroboré que la primera edición del mismo, publicada en Japón es de... ¡1998!, es decir, del momento previo al pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Japón que ha mantenido en situación de débil crecimiento y deflacción a esta gran nación los últimos 10 años.

¿Quiere alguien explicarme qué es eso de que no podía anticiparse una crisis como la que vamos a sufrir y en la que, sin duda, seremos los más afortunados de los perdedores?

Nos inundan de información y ésta nos ciega. Nos asustan,  nos aterrorizan y vuelven a llenarse los bolsillos una y otra vez.

Más adelante intentaremos transmitir el significado de términos tales como honor, honestidad, trabajo, respeto, empatía, solidaridad, sacrificio..., tan reñidos con el significado profundo del párrafo de Murakami

¡Idiotas todos! (y cobardes).

miércoles, 7 de enero de 2009

Publicado el Reglamento de control del comercio exterior del material de defensa

Este Reglamento constituye el desarrollo reglamentario de la Ley 53/2007 de 28 de diciembre sobre el control del comercio exterior del material de defensa y de doble uso.

Se trata de una herramienta fundamental a la hora de determinar qué materiales y objetos tecnológicos son susceptibles de ser utilizados como tecnologías de doble uso.

Se engarza esta disposición reglamentaria en los tratados internacionales de control de armamentos de los que es signatario el estado español.

Para acceder al texto del mismo puede pichar el siguiente enlace:

martes, 6 de enero de 2009

Sputnik, mi amor

Una de las obras de Murakami. Me tiene hechizado. No puedo dejar de leer sus libros.

¿Es Japón como lo describe en sus novelas? Describe a seres humanos tan distintos y tan iguales... Tan distintos por sus concepciones del sexo, de la vida, del amor. Por su extrema sensibilidad a la hora de describir a la literatura o la música.

La soledad del ser humano, aunque se encuentre permanentemente acompañado. El mundo interior que cada uno de nosotros tenemos y que es el que, en definitiva, nos hace tan especiales, tan iguales, tan distintos...

Sus historias despiertan en mí instintos, sensaciones, ideas hace tiempo dormidas. No trata temas que puedan considerarse trascendentes. Es por ello, quizá, que me siento tan atraido por la obra de este autor.

Supongo que permite que me desintoxique de lo que ha sido en los últimos tiempos, objeto de mi  investigación y estudio: Esos temas tan trascendentes que hablan de juegos de guerra y que eliminan de la ecuación a los seres humanos porque, al tenerlos en cuenta, desaparece de un plumazo la necesidad de pensar siquiera en los mismos.

Somos tan frágiles y tan importantes...

Angustias...

Leo, leo, leo. Me informo. Observo horrorizado las imágenes que los medios de comunicación nos hacen llegar desde Gaza.

No puedo soportarlo. Niños desmembrados por las bombas. La angustia de correr en círculos para intentar buscar un refugio para ti y tu familia en un campo de concentración cerrado.

¿Os habeis dado cuenta? Estoy hablando de una guerra de la que los palestinos de Gaza no pueden huir.

En cualquier conflicto, la muerte, la pérdida, el terror, las heridas... Todas están presentes pero siempre queda alguna esperanza de huir de la misma. 

La esperanza de llevarte a los tuyos a otro lugar que no se encuentre acosado por la muerte, por las bombas, por los disparos.

No es este el caso. Estamos tratando a los palestinos como a ratas sin posibilidad de huir de su destino. No conozco ni pretendo conocer una cultura que es tan distinta a la mía. Sin embargo, sí que comprendo la situación de rabia que ha de sufrir un padre que lo ha perdido todo, un hermano que no tiene a quien pedir ayuda o consejo...

Odio, un odio atroz y sin medida. El odio del dolor absoluto. ¿Seremos capaces de sobrevivir a tamaño dolor?

Sinceramente, hoy no lo creo.